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La «Cuestión Hidrovía»

Por: Juan Rodrigo Walsh

Los últimos meses han estado marcados por la irrupción de la “Cuestión Hidrovía” en la escena de la opinión pública, los medios masivos y foros de debate y discusión dedicados a las relaciones comerciales, la diplomacia regional, la política y los desafíos ambientales, además de la integración económica del Mercosur. El hecho disparador del fenómeno, ha sido el vencimiento del plazo del contrato de concesión por el dragado de las vías de acceso fluvial a muchos de los puertos comerciales de la Cuenca del Plata, suscripto originalmente a comienzos de los años noventa del siglo pasado.

Mas allá de los legítimos y necesarios debates entorno a los modelos contractuales mas apropiados y convenientes para encarar este tipo de obras de infraestructura, se ha abierto una polémica mucho mas abarcativa sobre aspectos ambientales, sociales, e incluso geopolíticos, referidos a la soberanía sobre los recursos naturales y el control del comercio exterior de Argentina. El vencimiento del contrato, más que una oportunidad para pensar y diseñar mejor los pasos futuros en base a las lecciones aprendidas, parece la apertura de una caja de pandora donde brotan los miedos por la perdida de la soberanía económica a manos de diferentes “sectores hegemónicos”, o la consabida “oligarquía agroexportadora” que ha podido aprovechar los controles ineficaces sobre el comercio exterior, facilitando el contrabando. La polémica se ha extendido asimismo hacia una supuesta perdida de potestades públicas sobre los puertos bajo gestión privada y a un cercenamiento de atribuciones provinciales sobre sus recursos naturales.

Damos la bienvenida a la apertura de un debate franco y sin preconceptos inspirados en ideologías, respecto de las opciones y necesidades de contar con una infraestructura de transporte y logística acorde a las necesidades de la región en su conjunto, incluso con un análisis a fondo referido a las alternativas contractuales mas aptas y factibles para el futuro, atendiendo a las capacidades operativas y financieras del Estado. Es indudable que las suspicacias entorno a los términos originales de la concesión y sus renovaciones y prórrogas en el tiempo, han contribuido a una politización de la cuestión, yendo en desmedro de miradas mas desapasionadas y objetivas, con base en la ciencia, la ingeniería e información objetiva.

En los tiempos que corren, donde una bajante extraordinaria en la Cuenca del Plata, no hace mas que encender las luces de alarma sobre las implicancias del calentamiento global para la dinámica de lluvias en el interior del continente, y por añadidura los caudales del Paraná, resulta mas que apropiado e incluso urgente, un debate sobre el manejo integral del agua, los ambientes acuáticos asociados y el mantenimiento de las vías navegables para el comercio exterior.

Mas aún, tratándose de una obra pensada en el marco de acuerdos institucionales con las naciones hermanas con quienes compartimos la Cuenca del Plata, se torna imprescindible dar un intercambio franco de ideas, en base a los conocimientos científicos y con elementos objetivos de la ciencia, evitando la confusa mezcla de agendas que estamos presenciando en una sociedad que tiende hacia la confrontación, en muchos casos desprovisto de racionalidad.
Nadie puede desconocer la importancia de controlar el contrabando o evitar fenómenos como la subfacturación o evasión impositiva vinculada con el comercio exterior. Pero estos debates poco tienen que ver con las técnicas de dragado, los lugares de disposición de materiales extraídos del lecho, su caracterización ambiental, o la aplicación de modelos hidráulicos complejos que permitan predecir el régimen fluvial del Paraná de aquí hacia el futuro, teniendo en cuenta las reales amenazas de cambios en los caudales inducidos por el calentamiento global.

La responsabilidad de los involucrados en estos procesos decisorios complejos, sean del ámbito publico, privado o de entidades profesionales vinculados a la navegación o el manejo del agua, yace en ordenar las cuestiones en forma objetiva, desterrar la politización innecesaria o con fines espurios, y abrir la escena a un debate franco y enriquecedor de ideas para las soluciones que necesitamos para las generaciones futuras.

Gentileza de la revista Gerencia Ambiental

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